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Las vidrieras de Arturo Marchetti

Las vidrieras de Arturo Marchetti

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Vidrieras de Arturo Marchetti

A partir de la segunda mitad del siglo XIX Montevideo experimentó un proceso de intensa expansión y renovación arquitectónica. El Uruguay, inserto en las corrientes comerciales europeas, se benefició de la creciente demanda de sus materias primas tradicionales, carne, cuero y lana, e importó los más diversos artículos de la industria. A comienzos del siglo XX, el país avanzó en el proceso modernizador. El Estado, atento a la economía y a la administración, hizo efectivas diversas iniciativas: protección de la incipiente industria nacional, promulgación de leyes laborales, desarrollo del sistema educativo laico, gratuito y obligatorio, avances en el sistema de la seguridad social. Todo esto contribuyó al surgimiento de una clase media culta y de relativo poder adquisitivo.

El próspero país era un polo de atracción para la emigración europea, y la capital del pequeño estado conoció lujos impensados: se construyeron iglesias, teatros, hoteles y villas, se abrieron importantes avenidas, plazas y parques públicos. Esta aspiración por el lujo, y la presencia de numerosos artesanos europeos capaces de ofrecer diversas obras de carácter artístico, aportaron al embellecimiento de los espacios públicos y privados: el trabajo no faltaba a los ebanistas, herreros, vidrieros, escultores, yeseros y pintores, arribados desde diversos puntos de la vieja Europa, especialmente de Italia.

En sus orígenes coloniales, la casa montevideana se articulaba entorno a patios, inicialmente abiertos. Desde mediados del siglo XIX estos patios comenzaron a cubrirse con “claraboyas”, estructuras fijas o móviles de hierro y vidrio, que manteniendo la presencia de luz convertían estos espacios en salones o invernaderos. Las vidrieras se impusieron como elemento decorativo bajo estas claraboyas a fines del siglo XIX, y también puertas y ventanas fueron puntos de interés para los maestros vidrieros. Incluso se utilizaban las vidrieras como decoración mural, con luces artificiales colocadas detrás, especialmente durante las décadas de 1920 y 1930, en pleno auge del Art Decó.

La proliferación de vidrieras se debió a la influencia de los estilos decorativos europeos. Desde el historicismo, el neogótico recuperó el interés por los grandes ventanales de las catedrales, interés que continuó con el movimiento Arts & Crafts, el Art Nouveau y el Art Decó. Las vidrieras se emplearon tanto en iglesias como en bancos, clubs, comercios, dependencias públicas y residencias privadas. Esta creciente demanda propició la apertura de diversos talleres para el trabajo con vidrio, activos hasta los años 1930-1950, cuando el gusto por las vidrieras comenzó a decaer. Su momento de auge puede ubicarse entre 1900 y 1930. Estas vidrieras contribuyeron a la rica decoración del período, creando interiores recogidos, con efectos de luz y reflejos que mutaban según la hora del día o la situación climática. La sociedad de la época las consideró un signo de refinamiento y de buen gusto.

Vidrieras de Arturo Marchetti

 

Arturo Marchetti

Arturo Marchetti fue uno de los más calificados artesanos vidrieros activos en Montevideo, donde pueden encontrarse todavía hoy diversas obras de su autoría, muchas de ellas firmadas. Otras podemos conocerlas a través de los álbumes fotográficos en los cuales documentó sus creaciones. Desgraciadamente, al ser las fotos en blanco y negro, se pierde una de las principales atracciones de las vidrieras, la combinación cromática. Muchos de estos trabajos desaparecieron con el correr del tiempo, debido principalmente al desinterés, a la transformación edilicia y a los cambios en el gusto. Su misma fragilidad, la extinción progresiva de los artesanos que podían realizarlos, la dificultad para obtener la variedad de colores y de texturas de los vidrios originales, llevó a muchos propietarios a eliminarlos de sus residencias cuando presentaban deterioros.

Marchetti nació en Milán en 1886, formándose en la Escuela Superior de Arte como diseñador y artista vidriero. En 1912, año en que emigró al Uruguay, obtuvo una medalla de oro en el Salón de las Artes Decorativas de su ciudad natal.

En Montevideo fue profesor del Círculo de Fomento de las Bellas Artes, a la vez que abría su taller para elaborar vidrieras policromadas en Palermo, uno de los barrios surgidos en el proceso de expansión urbana de la capital.

Se conserva un pequeño aviso, ya en el estilo Art Decó de la década de 1920, “Vitraux a Grand Fuego – Estudio Artístico – Prof. Arturo Marchetti – Medalla de Oro Milán 1912 – Calle San Salvador 1614 – Teléfono La Uruguaya 2846”. La edificación, en la cual el taller estaba en la planta baja y la residencia en la planta alta, se conserva todavía.

Vidrieras de Arturo Marchetti

Marchetti, como buena parte de los inmigrantes, se incorporó a diversas asociaciones italianas, como el “Circolo Napolitano” y el “Club Italia”. La prensa de esta numerosa colectividad, siempre atenta a la actividad de sus miembros, escribió:

Connazionale che si fa onore ed onora la patria.
Siamo ben lieti di potere annunziare ai nostri cortesi lettori che il prof. Arturo Marchetti, il geniale creatore del «vitraux » in Montevideo, ha riportato un grandissimo trionfo nel concorso per la fornitura di dodici finestroni in policromía per la cattedrale della cittá di Florida.
Abbiamo detto piacere, perché lo é infatti per noi quello di potere annunziare la vittoria di un italiano e della nostra arte, poinché al concorso di cui sopra si presentarono molti concorrenti…
Giungano al prof. Marchetti le nostre piú vive congratulazioni per il suo trionfo, che lo é quello dell’arte italiana.1 

Marchetti viajó a Italia por un breve tiempo, regresando a Montevideo en 1939. Se asoció entonces a la empresa “Vidrierías Unidas” como director artístico. Falleció en Montevideo en 1958.

Durante sus años de formación y actividad Marchetti conoció y experimentó con dos grandes corrientes estilísticas, el Art Nouveau y el Art Decó, que partiendo de Europa se expandieron por todo occidente, incluso en los países periféricos, como las repúblicas del Río de la Plata. La primera corriente no tuvo gran repercusión en Montevideo, pero la segunda se impuso con fuerza. La influencia del Art Nouveau está presente en la obra de Marchetti en las sinuosas ornamentaciones vegetales de algunos diseños. En cuanto al Art Decó, el artista se afilió a la línea geométrica, manteniendo la presencia de pájaros o animales marinos. También permanecen en sus vidrieras ornamentaciones clásicas, medallones, perfiles y cornucopias, de forma tal que muchos de sus trabajos no pueden adscribirse completamente a movimientos concretos, predominando un eclecticismo con tendencias más o menos geométricas según la fecha de realización de cada obra.

Vidrieras de Arturo Marchetti
Las vidrieras de Marchetti, -como las de otros vidrieros contemporáneos- revelan la asimilación de las nuevas tendencias decorativas, insertas en los proyectos realizados por los arquitectos. Para el “Palacio de la cerveza” de Montevideo (1927), de marcada arquitectura Decó, realizó una serie de vidrieras de diseño geométrico, con dos elementos figurativos, un vaso de espumante cerveza en el centro, y el rostro del dios Baco, arriba, que conserva detalles clásicos. Desde los años 1940 hasta su muerte, abandonó ambos estilos y retornó a las vidrieras estrictamente figurativas de carácter “moderno”, con paisajes, pájaros, fuentes, pérgolas, rosas o barcos; pero el uso de las vidrieras estaba ya en decadencia.

Vidrieras de Arturo Marchetti

En los trabajos para residencias privadas es notoria una mayor libertad en el abordaje de los temas, frente a las obras realizadas para la Iglesia, el Estado o establecimientos comerciales, en las que los símbolos litúrgicos, patrióticos o industriales constituyen motivos centrales. La imaginación se libera y encontramos diseños muy interesantes, refinados y de rica policromía. En las vidrieras para estructuras comerciales, optó por motivos y alegorías tradicionalmente ligadas a la producción y el comercio: para una farmacia, las serpientes de Esculapio dirigen sus cabezas hacia un humeante pebetero; para el local central de la casa de óptica “Pablo Ferrando”, en la calle Sarandí, distribuyó en el óvalo un busto clásico envuelto en laureles, acompañado por un globo terráqueo e instrumentos científicos.

Vidrieras de Arturo Marchetti

En sus diseños encontramos generalmente una guarda externa perimetral con motivos vegetales o zoomorfos, realzada con perfiles delgados en vidrio rojo, verde u oro. El campo central se compone de vidrios esmerilados de color claro, blanco, marfil u ocre, de diversa textura, y en algunos casos con pequeños detalles de otro color. En el centro destaca un motivo abigarrado en vidrios de vivos colores.

Uno de sus principales aportes fue la realización de una serie de vidrieras para el Palacio Legislativo, descrito en otra nota de prensa:

Los “vitraux” decorativos de la casa Marchetti.

La otra nota reproduce el vitral de la antesala de diputados, debido a la concepción y al trabajo del señor Arturo Marchetti, todo un gran artista en el género decorativo a que ha dedicado sus actividades.

El “vitraux” a que nos referimos es una admirable pieza de estilo greco-romano. Una idea del trabajo de artífice maravilloso que ha implicado su realización la dará la sola referencia de que para construir este vitral ha sido necesario emplear 2.700 pequeños [pedazos] de vidrio. En la coloración predomina una tonalidad marfileña, destacándose las líneas de ornato ejecutadas en diversos tonos del oro. Un deslumbramiento de paciencia y bello efecto artístico lo constituyen los pequeños pájaros multicolores que pueden verse en la parte superior de los dos motivos de ornato centrales. Todos los colores son naturales, habiéndose obtenido a fuego únicamente los medios tonos. El señor Marchetti ejecutó en el Palacio Legislativo 28 ventanales todos de estilo greco-romano. En ellos empleó 82.000 piezas de vidrio combinados en cuatro motivos diferentes.2

Marchetti dejó asimismo una colección de diseños tanto para vidrieras como para decoraciones murales. Resulta muy interesante su serie a carbonilla sobre temas industriales, en gran formato. Cultivó asimismo la pintura al óleo, realizando algunas exposiciones.

Sus obras, así como la documentación conservada permiten acercarse a la forma de trabajo de los maestros vidrieros, a partir de técnicas que todavía se siguen empleando. Los dibujos a tamaño natural, a lápiz o carbonilla, eran perforados luego minuciosamente con una aguja. De este modo, se los transportaba a los cartones, a partir de los cuales se cortaban las piezas de vidrio. Estas piezas eran unidas luego con perfiles de plomo y soldadura de estaño. En los bocetos, Marchetti utilizaba la técnica de “cuartos” o “medio”, dibujaba y coloreaba sólo un cuarto o la mitad de la vidriera diseñada, ya que luego se reproducía simétricamente, tanto fuese en un motivo circular como cuadrangular o rectangular. Dada la formación que recibió en la Scuola Superiore d’Arte di Milano, estaba capacitado para obtener altos niveles de calidad en la elaboración de vidrieras, ya que no solo sabía fabricarlas, también diseñarlas con gusto, empleando elegantes combinaciones cromáticas.

Marchetti realizó vidrieras de los más variados tamaños, desde pequeñas banderolas hasta obras inmensas, como la que existiera en la Caja Nacional de Ahorros y Descuentos, que se tuvo en su momento por una de las más grandes de Sudamérica.

El Museo Histórico Nacional, en la casa quinta de Luis Alberto de Herrera conserva dos vidrieras, la principal firmada por Marchetti. Esto nos confirma que estas antiguas edificaciones no sólo nos hablan de sus propietarios, de líderes políticos o personalidades relevantes, también de las técnicas, las artes decorativas y el gusto del tiempo en que fueron construidas.

 

Texto realizado por el Lic. Ernesto Beretta García.

La versión original de este artículo fue publicada bajo el título “La luci del Deco” por la revista La Storia delle Cose, No 59: Fragilitá e Trasparenze, la Luce del Vetro, Florencia, 2003, pp. 45-47.

(1) Archivo Marchetti. Álbum con fotografías de vidrieras. Recorte de diario fechado a lápiz “febrero - 1925”.

(2) Archivo Marchetti. Álbum con fotografías de vidrieras. Recorte de diario, sin datos.

 

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