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Noticias 2020

Una imprenta portátil y las prácticas periodísticas
Lunes 23 de marzo de 2020

Una imprenta portátil y las prácticas periodísticas

En esta oportunidad compartimos con ustedes la prensa portátil que se usó para la impresión del primer número del periódico “El Telégrafo Marítimo”.

Esta pieza actualmente se encuentra en exhibición en la planta alta de Casa Rivera. Originalmente fue tomada como botín de guerra durante la batalla de Cagancha en San José el 29 de diciembre de 1839. Este episodio tuvo lugar durante la Guerra Grande o Guerra contra Rosas (1838/39-1851/52). En esta batalla se enfrentaron las tropas al mando de Fructuoso Rivera contra las fuerzas de Pascual Echagüe, enviado por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, para apoyar a Manuel Oribe.

Hasta ser tomada por las tropas de Rivera, la prensa fue de amplia utilidad para la divulgación de las comunicaciones militares, así como para el fortalecimiento de una opinión pública a su favor.


Batalla de Cagancha. Gilberto Bellini, s/f. Óleo sobre lienzo 50 x 70 cm. MHN CAI 1998

En 1850 esa prensa imprimió el primer número de “El Telégrafo Marítimo”: “diario especialmente marítimo, comercial, y noticioso”, gracias a la labor de Juan G. Buela (1827-1890), su fundador, propietario, editor y director. Este fue un activo representante de los sectores comerciales que actuó desde la Sala de Comercio Montevideana. Esta constituyó un espacio central de reunión y de negocios entre comerciantes y “hombres de mar”.
Los medios de prensa de la época, diarios y revistas, pusieron de manifiesto los acontecimientos nacionales e internacionales junto a una serie de pareceres relacionados a la construcción de nación, la vida política y económica ligada a las élites del momento. Juan G. Buela, en su vinculación a la élite económica, desde 1849 publicó una hoja manuscrita (sin referencia de título ni fecha) con información sobre el movimiento de los barcos, que sería el antecedente de la impresión del diario. A partir del incremento de los suscriptores y la incorporación de la prensa referida, un año más tarde comenzó su tirada. “El Telégrafo Marítimo” era una hoja que contenía noticias sobre el comercio, la navegación y el movimiento portuario, sin adscripción política, con una circulación vespertina. Su importancia radicó en ser un medio de interacción y divulgación de información para el gremio de comerciantes, con una existencia de cuarenta años.

En 1888, Juan G. Buela recordó lo siguiente sobre la adquisición de la prensa y su valor histórico: “[la] prensa de mano que me vendió en siete pesos mi viejo amigo Don Isidoro de María [la] conservo todavía (...), como un recuerdo de la juventud; como una página feliz de mi vida. Pero debo añadir que es además un trofeo histórico; pues es la misma que llevaba en la campaña el general Rivera durante la guerra con los argentinos Echagüe y Urquiza. (...) Suerte! cuando yo la adquirí, estaba sirviendo de gallinero (pues es de madera) en los fondos de una casita en la calle de Misiones…” (1)

A modo ilustrativo compartimos una imagen de uno de los números de 1880, que actualmente conserva la Hemeroteca del Museo, en Casa Montero, donde se aprecian las noticias mercantiles y económicas que divulgó el diario: naufragios, las medidas de la profundidad del mar, siniestros, movimientos en el puerto, mercado de exportación, mercado de importación, información de remates, telégrafo, etc.



El 5 de octubre de 1890 en “Caras y Caretas”, semanario festivo y caricaturesco, se destaca en un recuadro necrológico los retratos dibujados de Eugenio Ruiz Zorrilla (quien fue Director General del Registro Civil) y Juan G. Buela, el primero fallecido el 25 de septiembre y el segundo el 1 de octubre. En esa nota se los reseña como “...dos seres [que] simbolizan la honradez, la laboriosidad y la inteligencia (...), dos abnegados obreros del progreso”(2). Esta afirmación resalta de ambas personalidades su trabajo pero también su participación en el ámbito intelectual formado por una élite privilegiada que se consideraba constructora del país.
En el caso de Juan G. Buela, su adquisición de la prensa fue fundamental para la elaboración de un diario comercial y para ampliar la circulación de noticias escritas en una ciudad portuaria ligada al comercio de tránsito como lo fue Montevideo. En el siglo XIX identificamos para el territorio de la República la existencia de prácticas periodísticas, el surgimiento de un opinión pública y la circulación de objetos ligados a esta labor, es decir, la tinta, el papel y la imprenta, como referimos y compartimos en esta noticia.



(1) La Época, 3 de enero de 1888, Montevideo. Transcripción de foja de la CAI 273.
(2) Caras y Caretas, 5 de octubre de 1890, p. 90

 
Ministerio de Educación y Cultura